LA FRASE RADICAL DEL DÍA, PARA LA CONFRONTACIÓN

“Yo les he dicho que elijan a su candidato o candidata, pero igual los vamos a barrer”. Hugo Chávez (Palacio de Miraflores en Caracas, 13 de abril del año 2011)

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viernes, 11 de febrero de 2011

Soto Rojas: “Los enemigos de las revoluciones salen de sus propias filas”

Publicado por: WebMaster FENASINPRES
Fecha: 10-02-2011
 
07/02/11.- —Usted, que de verdad sabe sobre el Medio Oriente, díganos: ¿qué se está debatiendo en Egipto?

—Los pueblos árabes han derrotado a todos los imperios. El más largo fue el de los faraones: 2 mil 300 años, pero sólo quedaron las pirámides. Por allí han pasado todos los imperios de Europa y del Asia y todos han desaparecido. El último es el imperialismo yanqui, que entró con la II Guerra Mundial. Después de la caída de Nasser vino una división de los pueblos árabes, sólo quedaron resistiendo los palestinos. Hay un despertar de esos pueblos, un levantamiento popular contra las antiguas oligarquías que han sido base de los imperios. Mubarak tiene 30 años mandando y Occidente nunca le dijo dictador. Ahora están buscando un pacto entre las clases dominantes egipcias, Israel y EEUU, una especie de Pacto de Punto Fijo. Vamos a ver cómo reacciona el pueblo.

—¿Cómo ve la lectura opositora de esa crisis?

—El mundo marcha al revés para la oposición. No hacen análisis histórico, le temen a la historia porque ella los condena. Quieren, mecánicamente, agarrar una situación que tiene que ver con un levantamiento popular y aplicarla acá, donde, por el contrario, hay un liderazgo y un proyecto popular. ¿Cómo comparar a Chávez con Mubarak? ¡Por favor!

—Usted fue combatiente en Palestina. ¿Es un “Carlos” de bajo perfil?

—Yo, como presidente de la asamblea, diputado de Falcón, luchador en Carora o en el 23 de Enero, me voy a seguir llamando Fernando Soto Rojas. Al mundo árabe fuimos en 1977, por 15 días y resulta que estalló la guerra civil en Siria y Líbano. En Beirut, uno de los jefes de seguridad me dijo que tenía tres opciones: salir ya para Zurich, sin maleta ni nada porque todo estaba muy feo; quedarme en el oeste de Beirut, clandestino; o ir al frente de guerra. Yo le respondí: “soy guerrillero” y me dieron un uniforme verde y un AK y estuve por allá batallando. Una vez me agarró un bombardeo como de cinco aviones. Yo me dije “hasta aquí llegué”, pero bueno… bicho malo nunca muere.

—Después de arriesgar el pellejo en Venezuela y en tantas partes, ¿cómo se ha sentido peleándose acá con Julio Borges?

—No me peleé con él. Quiso incorporarse cuando estaba presente su suplente. Se le avisó tres veces que tenía que salir y no lo hizo, entonces se lo dije por el micrófono. Luego ocurrió el incidente que se hizo público. Estaba hablando Diosdado Cabello y él quería un derecho a réplica de inmediato, cuando eso se otorga al final. Es que a la gente le cuesta ser autocrítica. Uno puede aguantar hambre, sed, represión, cárcel y hasta la tortura, que es una de las luchas individuales más serias, pero reconocer errores es la cosa más difícil, tanto en la izquierda como en la derecha. Ese es uno de los atributos del líder de Sabaneta, que en los momentos difíciles asume sus responsabilidades.

—“El Macho” Héctor Pérez Marcano dice que a usted lo designaron por radical, que al lado suyo Cilia Flores parecerá una blanca palomita… ¿Qué le contesta?

——Bolívar decía que hay que cuidarse de los intrigantes de oficio. Esa es una pequeña intriga del “Macho” Pérez Marcano. Él lo que tiene que hacer es volver a su pasado histórico, cuando estuvo en la lucha contra la dictadura de Pérez Jiménez y el puntofijismo. ¿Cómo va a salir con esas pequeñeces?

—¿Cómo se siente cuando ve aliados a la derecha a gente como él, Américo Martín, Gabriel Puerta o Douglas Bravo?

—Las revoluciones son tránsitos en los que puedes ir como puedes venir. La historia demuestra que las revoluciones no se enfrentan a los liderazgos derrotados, sino que los enemigos salen de sus propias filas. Después de la Independencia, los grandes enemigos no fueron Emparan ni Fernando VII, sino Páez y Santander. Después de la Guerra Federal, fue Guzmán Blanco… Pero, claro, ésta de ahora es una minoría de la minoría.

—Al ver a esos personajes es inevitable pensar que la vejez lo vuelve a uno de derecha. ¿Usted sería la excepción?

—Falso. Por el contrario, mucha gente que era de derecha, reflexionó. Mario Briceño Iragorry, por ejemplo, venía del gomecismo y murió siendo un patriota. Hay que leer sus obras: El caballo de Ledesma, Mensaje sin destino. Luis Beltrán Prieto también se pasó a la izquierda ya mayor. Otros siempre lo fueron y, como Carmelo Laborit, murieron con las botas puestas. No soy yo el único. Ahora, algunos de mi generación se quedaron en el camino porque primó el egocentrismo o las comodidades de la pequeña burguesía sobre sus convicciones ideológicas.

—Ha hablado del pueblo legislador ¿a qué plazo se va a lograr eso, cuándo le vamos a quitar la cúpula dorada a este edificio?

—Esa cúpula es monumento histórico, no se la podemos quitar, pero los que estamos adentro sí debemos articularnos democráticamente a nuestro pueblo. Vamos a despachar desde las parroquias, a oír a la gente.

—Usted es considerado por amigos y enemigos como honesto, incorruptible, ¿cómo evalúa la lucha contra la corrupción en estos doce años?

—Mientras existan necesidades, una economía mercantil y lucha de clases, habrá corrupción. Está presente ayer y hoy en Venezuela y sigue presente en Cuba y hasta en China, donde han fusilado viceministros. Es un problema del mundo entero. Donde no puede estar la corrupción es en el liderazgo, y el Comandante lo ha dicho: cuando se vaya lo hará sin casa ni carro. Yo digo lo mismo. Además, no me hace falta, siempre he vivido sin la dictadura del salario, con la solidaridad entre militantes.

—Pero, ¿no sería conveniente hacerle ver a la gente que lucha, que trabaja por poco dinero o voluntariamente, que hay una determinación de combatir la corrupción?

Sí, pero estamos todavía en el Estado liberal burgués que necesita dos acusadores, pruebas y tal y tal para juzgar a alguien. En mis movimientos lo que valía era la palabra, tal como en la sociedad comunal aborigen. En la Liga Socialista no había corruptos, los dos o tres casos que hubo los resolvimos en tres minutos. Pero en esta complejidad de 27 millones de venezolanos, de una heterogeneidad que es la Revolución Bolivariana no es tan fácil. Tenemos que avanzar hacia el Estado social de justicia y derecho y hacia el Gobierno eminentemente popular, justo y moral que definió Bolívar. Ese Gobierno no podrá ser corrupto.

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Bolchevique de verdad

Un renegado izquierdista, al escribir su perfil, dijo que Fernando Soto Rojas venía a ser el único verdadero bolchevique venezolano. Explicaba que lo era porque piensa como bolchevique, actúa como bolchevique y, sobre todo, porque vive como bolchevique en un bloque del 23 de Enero, sin sucumbir a los embelesos de la sociedad capitalista. Nació en Altagracia de Orituco (Guárico) el 30 de mayo de 1933. Guerrillero urbano y rural en los 60 y 70. Su expediente en los cuerpos de seguridad puntofijista era de los más gordos. Y lo sigue siendo en otras latitudes, porque Soto Rojas fue combatiente internacional con sellos de pólvora. Cuba, Vietnam y Líbano son parte del itinerario militar de este llanero que también fue líder de la Liga Socialista y de la Organización de Revolucionarios. Cercano a los 80, el bolchevique sigue engordando el expediente. Hace unos pocos años, al impulsar la colocación de un busto de Manuel Marulanda, “Tirofijo” en su parroquia de adopción. Y en la más candente actualidad, como presidente de una AN donde se van a dirimir muchos temas cruciales. Quién lo diría, Soto Rojas: esta historia apenas comienza.

Clodolvaldo Hernández/Especial Ciudad CCS

http://ciudadccs.info/?p=142650

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